Os dejo una reflexión de Hechos 10. ¿Qué me dice la Palabra?
A veces se me olvida que la salvación que viene de Jesús es el perdón de los pecados.
Me gusta fijarme en cómo los primeros discípulos, los apóstoles, anuncian a Cristo. Cómo evangelizan, qué dicen concretamente para hablar de ese Dios que se les ha revelado, que ha estado viviendo a su lado hecho carne en Jesús y que ha venido a ellos en el Espíritu Santo.
En este décimo capítulo de los hechos Pedro anuncia a Cornelio el kerygma: Jesús de Nazaret, ungido por Dios, muerto y resucitado, da a los que creen en Él el perdón de los pecados.
Este es el encargo que recibieron los discípulos: anunciar al salvador. Y este es también el nuestro.
Qué difícil hablar de esta salvación del pecado hoy. Quizá es la parte más comprometida. Porque a veces nos sale con facilidad hablar del Cristo que te libra de la tristeza, o que puede sacarte de la enfermedad, o de un matrimonio que pasa dificultades, o del dolor de la muerte. Se nos olvida que hay un mal mayor. Se nos olvida, o no queremos recordar, que el gran vacío de los hombres es estar alejados de Dios.
Un mal mayor que es saber que hay un Amor que anhelamos, y empeñarnos en amores pequeños, facilones y pasajeros, pegajosos. Que es necesitar la Libertad con mayúsculas, y atarnos una y otra vez a mil minucias del mundo, a detalles y modas, a tiendas y a apariencias, al qué dirán. Un mal que resulta de preferir estar cómodamente solo, absolutamente solo, criticando al mundo, a dejarte la vida en los otros.
"...todos los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados." Hch 10, 43.
Por la gracia de Dios llevo un tiempo viviendo más intensamente esa salvación, esa liberación que viene del perdón de los pecados. Quizás por eso me llama más la atención el anuncio de Pedro. Y entiendo, y comparto con vosotros, la alegría de anunciarlo, con especial entusiasmo ahora en las Escuelas.
Adela Montes