martes, 4 de noviembre de 2014

Queridos Hermanos.

Como en días anteriores, os propongo la lectura y meditación de un capítulo de los Hechos de los Apóstoles.

Para mañana Domingo, tocaría Hch 15, un pasaje importante para todo Evangelizador.

Aportar vuestras meditaciones en este perfil, será una riqueza donde nos beneficiaremos todos.

Un abrazo.  
Ministerio de Oración. 
¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤¤

Os dejo comentario de Hch 14. ¿Qué me dice la Palabra?

     Hch 14, 19-28 Reflexión:

 Los Hechos nos narran -entre otras muchas cosas a tener en cuenta- la experiencia del discípulo del Señor, del evangelizador, no siempre es fácil comunicar la Buena Noticia, aunque sea la mayor alegría que podamos recibir.

 El espíritu del mundo se opone al Espíritu de Dios, hay que tener una fe madura, fortalecida en Cristo Resucitado, para levantarse de nuevo como Pablo y volver al mismo sitio donde antes, había sido lapidado y dado por muerto, para continuar el encargo recibido. Esa fuerza para seguir adelante y la capacidad de perdonar, son dones que el Espíritu Santo otorga al discípulo para la Misión. Pablo nos enseña a perseverar, a no dejarlo todo cuando nos encontremos con esas piedras, a perdonar, continuar en la Comunidad cristiana y seguir en el Camino, anunciando la salvación de Jesús a otros. 

Salvación que ya hemos experimentado, llenando de vida nuestra nuestro corazón y arde en deseo de ser compartida. 

 Manuela González AguileraOs dejo comentario de Hch 14. ¿Qué me dice la Palabra?
Hch 14, 19-28 Reflexión:
Los Hechos nos narran -entre otras muchas cosas a tener en cuenta- la experiencia del discípulo del Señor, del evangelizador, no siempre es fácil comunicar la Buena Noticia, aunque sea la mayor alegría que podamos recibir.
El espíritu del mundo se opone al Espíritu de Dios, hay que tener una fe madura, fortalecida en Cristo Resucitado, para levantarse de nuevo como Pablo y volver al mismo sitio donde antes, había sido lapidado y dado por muerto, para continuar el encargo recibido. Esa fuerza para seguir adelante y la capacidad de perdonar, son dones que el Espíritu Santo otorga al discípulo para la Misión. Pablo nos enseña a perseverar, a no dejarlo todo cuando nos encontremos con esas piedras, a perdonar, continuar en la Comunidad cristiana y seguir en el Camino, anunciando la salvación de Jesús a otros.
Salvación que ya hemos experimentado, llenando de vida nuestra nuestro corazón y arde en deseo de ser compartida.