martes, 4 de noviembre de 2014

Sigue Jesús donde le habiamos dejado: en la comida, en el banquete. Debia ser bueno porque alguien pensó que si éste era así, como seria el del Reino.

Y Jesús que no pierde ocasión aprovecha para aclarar que la invirtación está hecha, que se puede apuntar el que quiera. Pero resulta que cada uno tenemos nuestros quereres: campos, bueyes, casamientos... Cada uno tenemos nuestras cosas, nuestros mañanas.


Y nos manda salir a los caminos a buscar a pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos. 

Todavia queda sitio... En la casa de mi padre hay muchas estancias. Si el Evangelio nos habla de alegria , de banquete, de fiesta... ¿ -donde se nos ha quedado la frescura? ¿ Por qué para tantos hermanos nuestro hablar de Jesús, Evangelio, Iglesia... suena a tiempos oscuros y pasados ?. Hay algo que no hemos sabido hacer, pero El Espiritu Santo nos habre nuevos senderos, esta ¡ Aqui y Ahora !

Salgamos hoy a los caminos y a quien nos encontremos le invitamos al banquete.

Paco Carrasco Moya.