"...estaban todos juntos".
Dios desea la unidad, la fomenta y proyecta su amor y su Espíritu sobre ella. Por ello convoca a la comunidad, a un grupo fortalecido por el don de la unidad. Por eso debemos "esforzarnos" en formar comunidades, grupos y fraternidades que vivan su fe en común.
"Se llenaron todos de Espíritu Santo". Esta tercera persona de la Trinidad, que procede del Padre a través del Hijo, es la que nos alienta y nos hace entender la Palabra de Dios. Podremos hacer cosas muy buenas, podremos "desgastarnos" por el otro, inclusive podremos dar la vida por otro, pero sin este Espíritu se nos irá "subiendo los humos" pensando que somos los mejores. Es el Espíritu quién nos "va colocando" en la humildad, en la sencillez, en el servicio porque, así, seremos capaces de ser últimos en favor del otro.
"Entonces Pedro, poniéndose en pie junto con los Once...". Pedro hace aquí una verdadera declaración y testimonio de Cristo, de su mensaje, de su Palabra y de su resurrección, eje central del mensaje de todo evangelizador.
Pedro se constituye en "Maestro de los evangelizadores". "Al oír esto, se les traspasó el corazón...". Ante una palabra sincera dada por un testigo fiable no hay más remedio que "claudicar". No se trata de sentirse convencido o quedarse sin argumentos, se trata de que esta palabra llega a lo más profundo de uno y la reconoce como verdadera.
Es un misterio, pero cada uno sabe que es cierta y no puede dudar. San Pedro (el primer Papa) lo dice claro: "Convertíos, porque la promesa vale para vosotros"
"Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común". Quizás tengamos que volver al estilo de las comunidades primitivas, nos lo va diciendo toda la Iglesia, es necesario volver al origen, porque, menuda "opción de vida", o bien, como se dice actualmente, muy buena "hoja de ruta" o, en otro sentido, seguid el "manual de instrucciones". El creyente actual o vive esto o no es auténticamente cristiano.
"Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.
Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común". Quizás tengamos que volver al estilo de las comunidades primitivas, nos lo va diciendo toda la Iglesia, es necesario volver al origen, porque, menuda "opción de vida", o bien, como se dice actualmente, muy buena "hoja de ruta" o, en otro sentido, seguid el "manual de instrucciones". El creyente actual o vive esto o no es auténticamente cristiano.
No digo que yo lo cumpla, ni que sea fácil, pero no puede ser más claro. Dios me asista para hacerlo realidad y, si no lo consigo, que me asista su Gracia.